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Fotos interiores: Noah Friedman, Annie Murphy.Fotos interiores: Noah Friedman, Annie Murphy. Apoyo Institucional: Enbajada del Reino de los Paises Bajos Impresión: Editora Presencia. |
A manera de presentación ¿Equidad de género? Me tocó vivir la experiencia. Allá por el año 2002, en el saneamiento de una TCO indígena donde tocaba hacer las pericias de campo con un colindante ganadero, eternamente enfrentado a la comunidad y a la TCO por copar sus espacios. La comunidad cifraba gran parte de sus esperanzas en este día, había esperado tanto tiempo y había sufrido tanto que ese momento fue tácitamente un día de trabajo comunal (en este caso por el futuro de la comunidad) se paralizaron las clases, la posta de salud dejó de atender, se organizaron tantas comisiones como tareas habían que realizar y todos estaban involucrados de alguna manera. Las comisiones partieron muy temprano a los puntos de mensura, en algunos casos regresaron al atardecer luego de caminar todo el día. Las comisiones estaban compuestas por una gran cantidad de mujeres que, cargadas de sus hijos, se fueron andando monte adentro, con algún tapeke* para los críos. Conocían el terreno y fueron muy firmes a la hora de defender su territorio, así como comprensivas cuando había razones de la otra parte. Por la tarde se planteó un conflicto, los funcionarios del INRA habían realizado el conteo del ganado del propietario sin la participación de la comunidad. Todos se enojaron, porque se sintieron engañados, retuvieron la camioneta del INRA y mandaron a pie a los funcionarios pidiendo la llegada del Director para resolver este entuerto. Al día siguiente, en la reunión con participación de los actores y autoridades, las mujeres, que no estaban en primera fila para negociar, fueron las más decididas en decir las cosas como eran, como las sentían y en hacer valer sus derechos ante la injusticia sea de parte de poderosos, sea ante representantes del Estado. Esta historia todavía tardó varios años en su saneamiento, aunque ahora está titulada. Este breve relato pone en entredicho varios aspectos del presente libro, así como ratifica varios de los hallazgos que se describen a lo largo de su texto. Está fuera de toda duda que, por lo menos al momento de realizar la investigación que dio lugar al presente libro (2006) los avances en políticas públicas a favor de los derechos de la mujer fueron importantísimos, uno de los aspectos más destacados de los mismos fue la “participación” en igualdad de condiciones en los distintos ámbitos de lo económico, social, cultural y político. El relato muestra que estas mujeres simplemente fueron protagonistas, como lo son hoy, de todos los acontecimientos de su comunidad; ¿sabían ellas que existía una ley o un reglamento que ampare su participación?, lo más probable es que no, pero eso no impidió para nada su presencia en gran parte del proceso de saneamiento. En ese entonces (2002) no había ningún instrumento legal que establezca la obligación de que el título ejecutorial lleve el nombre de la mujer y el varón, debiendo consignarse primero el de ella aún fueran concubinos. Pero en esta TCO, de título colectivo y regida por sus usos y costumbres, las mujeres estaban en primera fila no por reclamar que el título lleve su nombre sino porque sabían que era la forma de tener una tranquilidad que les fue negada por muchos años y en futuro para los niños que llevaban en sus brazos, porque el territorio es sinónimo de vida para ellas y sus familias. Entonces, será importante recorrer las siguientes páginas pensando en que la historia está avanzando, a veces impulsada por fuerzas invisibles pero de gran fortaleza. Sin embargo, todavía queda camino por recorrer. En estos años de trabajo como operadores de la Revolución Agraria todavía nos encontramos con actitudes que niegan el ejercicio de los derechos de las mujeres a la tierra. Si bien se reconoce la importancia y validez de las normas en vigencia, todavía encontramos madres solteras o viudas a quienes se les quiere sacar de sus tierras porque supuestamente no las trabajan, o se les niega en los hechos participar en las decisiones que hacen al control del territorio y la administración de los recursos naturales. Ambas situaciones recurriendo, equivocadamente, a los usos y costumbres; con una comprensión distorsionada de lo que ello significa. Invito a quienes tienen en su manos este libro, que lo lean a partir de lo que nos sucede cada día. Lic. Juan Carlos Rojas Calizaya Director Nacional del Instituto Nacional de Reforma Agraria |